20,000 inquilinos se unen a huelga de alquiler en toda la ciudad

Se estima que 20,000 inquilinos en la Ciudad de Nueva York están participando en huelgas de alquiler en edificios enteros como parte de la “Campaña para Cancelar el Alquiler” (Cancel Rent Campaign), que está exigiendo que el Gobernador Andrew Cuomo cancele todos los alquileres a pagar durante la epidemia de COVID-19 y la depresión económica que esta ha desatado.

“Al no pagar el alquiler, podemos recuperar el control de nuestros hogares y presionar a los caseros y funcionarios elegidos a hacer los cambios necesarios”, dice la coordinadora de Met Council Andrea Shapiro.

La campaña, liderada por Justicia de Vivienda para Todos (Housing Justice for All), busca la cancelación de todos los pagos para vivienda mientras dure la crisis de COVID-19. También busca crear un fondo para solucionar las dificultades que los pequeños caseros enfrentan y requerir que todas las subvenciones dadas a propietarios se condicionen con requisitos básicos como permitir desalojos sólo por una buena causa, congelar alquileres y dar a los inquilinos la oportunidad de comprar sus edificios. Busca dar vivienda a los sin techo e impedir que los caseros corporativos compren grandes cantidades de propiedades.

“Significa que todos los costos de vivienda –alquileres, hipotecas y servicios– no se adeuden mientras dure la crisis de COVID-19, y no se adeuden después tampoco”, dice Justicia de Vivienda para Todos. “Esto debe aplicarse de manera universal y automática, y debe ser combinado con una inversión permanente y de largo plazo en vivienda social. La vivienda social es vivienda permanentemente asequible para personas de todos niveles de ingresos, no gestionada con fines de lucro y capaz de solucionar la crisis de la falta de techo”.

Los inquilinos están en huelgas de alquiler en vecindarios que incluyen Bushwick, Flatbush y Harlem. En algunos edificios, no todos los residentes están participando. Algunos inquilinos que no pueden pagar el alquiler no son integrantes de una huelga organizada; otros que sí pueden pagar están guardando el alquiler en cuentas de depósito en garantía, igual que en una huelga de alquiler normal.

La propagación del virus ha creado obstáculos a la organización y ampliación de una presencia pública en las calles, pero los líderes de inquilinos han encontrado soluciones creativas para unirse a sus vecinos mientras mantienen la separación de seis pies requerida por el distanciamiento social.

En el 137 Oeste de la Calle 141 en Harlem, los líderes de los inquilinos usaron listas de correo electrónico para comunicarse con sus vecinos y fueron de puerta en puerta vistiendo equipo de protección para hablar con las personas con quienes no habían podido ponerse en contacto. En otros edificios los inquilinos han deslizado volantes debajo de las puertas, llamado a todos de quienes tenían información de contacto y puesto volantes en las áreas comunes. Las reuniones de planificación estratégica se celebran por Zoom u otros medios digitales. Dicen que la herramienta más favorable para organizar ha sido la consistencia, celebrando reuniones regulares y estando pendientes entre sí para no perder el ímpetu.

El reto más grande para los inquilinos es ayudar a sus vecinos a superar el miedo, pero han podido hacerlo al demostrar que la fuerza está en los números. La gente es más propensa a tomar estas acciones cuando se siente apoyada por la comunidad entera de sus vecinos.

Los inquilinos también han fortalecido comunidades al apoyarse mutuamente durante la epidemia, como por ejemplo comprando provisiones unos para otros o yendo al supermercado por los que tienen el sistema inmunitario debilitado. Los inquilinos han colgado banderas que dicen “Cancelar el Alquiler” (Cancel Rent) de sus escaleras de emergencia, ventanas y balcones. Los viernes a las 2 de la tarde han participado en “cacerolazos”, asomándose por sus ventanas y balcones y golpeando ollas y sartenes. El 1o y 23 de mayo, días de acciones masivas, colocaron banderas en lugares más visibles por toda la ciudad.

La crisis de COVID-19 ha revelado problemas de vivienda que ya existían mucho antes de la epidemia y el colapso económico, dice Lisa Mac, lideresa de una huelga de alquiler en Harlem: falta de mantenimiento, cobros en exceso a inquilinos con el alquiler estabilizado y el ocultar a los inquilinos que sus apartamentos son de alquiler estabilizado. Harlem, añade, es uno de los muchos vecindarios que han sido duramente afectados por el aburguesamiento y el desalojo de inquilinos, con los caseros descuidando los hogares de inquilinos de muchos años que son gente de color para desalojarlos, renovar los apartamentos vacantes y cobrar alquileres más altos que sólo profesionales de la alta clase, a menudo blancos, pueden pagar.

Mac dice que la huelga de alquiler también tiene que ver con la ayuda y el apoyo mutuos. Los inquilinos en su edificio se han unido antes para demandar cambios y han ganado, pero esta vez retener el alquiler les ha dado más poder colectivo.

“Los caseros tienen mucho poder”, dice. “Se benefician del miedo de la gente, pero somos