Conozca a Jaron Benjamin El nuevo director ejecutivo de Met Council

El nuevo director ejecutivo de Met Council, Jaron Benjamin, llegó al activismo de vivienda por experiencia en carne propia: la situación de vivienda de su familia era inestable durante la mayoría de su infancia, y se quedaron sin techo varios meses durante su adolescencia después de que un incendiario hizo serios estragos en su casa.

Tomó las riendas el 7 de enero, remplazando a Mario Mazzoni, nuestro talentoso director eje-cutivo durante los últimos cuatro años, quien lo había reclutado para el puesto. Viene a Met Council después de cuatro años como organizador creativo, precavido y bueno para la estrategia en VOCAL-New York.

La llegada de Jaron coincide con un momento clave para el Concejo Metropolitano de Vivienda (Metropolitan Council on Housing) y el movimiento de inquilinos. El poder político de los inquilinos ha disminuido a lo largo de dos décadas de derrotas legislativas. La única manera de dar marcha atrás a esto es desarrollar el movimiento de inquilinos y Met Council (el sindicato de inquilinos de más larga trayectoria en la Ciudad de Nueva York), hasta formar un poder que impulse la reforma real de alquileres, un poder que los políticos, los medios de comunicación y el público en general tendrán que tomar en serio. Nuestra junta directiva contrató a Jaron después de una serie de conversaciones sobre cómo revitalizar Met Council y el movimiento de inquilinos. 

Jaron nació en Tulsa, Oklahoma, en 1980. Cuando tenía 8 años, su padre perdió su trabajo como gerente de un supermercado después de una huelga infructuosa y tuvo que mudarse a Dallas para encontrar trabajo. La familia se reunió con él algunos meses después, ya que el Servicio de Impuestos Internos (Internal Revenue Service, IRS) lo había contratado. Más adelante su madre también consiguió un trabajo con el IRS.

La familia se mudó a un conjunto de apartamentos con jardín para familias de bajos ingresos. Jaron guarda recuerdos muy vivos de dolores del hambre que duraron semanas. “Por un par de años, tuvimos una dieta constante de sándwiches de Spam y sopa de fideos ramen”, dice. “Ronald Reagan sostuvo que no había niños hambrientos en América. Eso enojó muchísimo a mi papá”.

Tuvieron que mudarse después de que nació el hermano menor de Jaron, ya que la familia había crecido demasiado para la unidad. Un tío de Jaron era propietario de una casa que estaba tratando de vender, y vivieron allá algunos años. “Siempre venía gente a ver la casa”, recuerda Jaron. 

Los padres de Jaron eran miembros activos de ACORN. Como resultado de la campaña de ACORN contra la práctica de exclusión bancaria, en la que los bancos trazaron líneas rojas alrededor de vecindarios de bajos ingresos y se negaron a prestar dinero dentro de ellas, los Benjamin consiguieron un préstamo para comprar una casa. Sin embargo, a finales de 1995, un ladrón entró a hurtadi-llas y prendió fuego a la casa.

“El incendio ocurrió el mismo día que los republicanos en Washington cerraron el gobierno”, dice Jaron. Esto privó a sus padres de sus salarios de un golpe. La familia se alojó con amigos de la iglesia aquella noche, luego en un hotel; eventualmente se mudó a una vivienda temporal en otro conjunto de apartamentos para familias de bajos ingresos. Después de varios meses la casa fue reparada y pudieron regresar a ella.

La atención médica era problemática también. Jaron padecía asma y costocondritis, que causa hinchazones dolorosas después de actividades físicas. “Un día estaría jugando fútbol y el siguiente día no podía moverme. Nada más me quedaba tendido en la cama, llorando. No podíamos gastar mucho dinero en atención médica. Mis padres tenían un seguro de salud a través del gobierno, pero no era la mejor cobertura”.

Jaron fue un estudiante de ho-nores en la Universidad de North Texas en Denton, donde se enfocó en estudios sobre la mujer, sociología y ciencia política. Fue el coordinador regional de Hombres en Contra de la Violencia (Men Against Violence), y organizó en contra de la violencia sexual en el campus y el área metropolitana de Dallas-Fort Worth, además de viajar por todo el país para llevar a cabo talleres de entrenamiento. También organizó la primera marcha Recupera la Noche (Take Back the Night) en Dallas.

Después de su graduación, Jaron consiguió un trabajo como organizador comunitario con ACORN en Dallas. “Vi inmediatamente mi papel en el movimiento por justicia de vivienda”, dice, “y quise ser parte de la organización que había ayudado a mi familia”. Estableció un concejo comunitario y organizó miembros en manifestaciones, ruedas de prensa y cabildeos.

Se mudó a la Ciudad de Nueva York en 2008, después de conseguir trabajo como organizador con la Red de Vivienda para Personas con SIDA en la Ciudad de Nueva York  (New York City AIDS Housing Network), actualmente conocida como Voces de Defensores y Líderes Comunitarios-Nueva York (Voices of Community Advocates and Leaders, VOCAL-New York). 

“Al principio, teníamos una hoja de cálculo de Excel con 74 contactos”, recuerda. “Así que yo fui a centros de asistencia social para preguntar a la gente si eran clientes de HASA, fui a despensas de alimentos y a proveedores de servicios de SIDA, a cualquier lugar donde personas viviendo con VIH/SIDA pudieran estar”. La HASA, la Administración de Servicios de VIH-SIDA (HIV-AIDS Service Administration), es una agencia metropolitana que ofrece ayuda con el alquiler a personas con SIDA, pero los requisitos del programa frecuentemente dejan a sus destinatarios con solamente $11 al día para todas sus otras necesidades, incluidos comida, ropa, transporte y medicamentos.

“Muy pronto identificamos la vivienda como el problema más importante”, recuerda, “porque la gente tenía que pagar un 70 por ciento de sus ingresos en alquiler”.

Durante los próximos dos años, el grupo hizo una campaña por una ley estatal para aumentar la ayuda destinada a los clientes de HASA, para que no tuvieran que pagar más de un 30 por ciento de sus ingresos en alquiler, el estándar de costumbre en programas de subvención  de vivienda. 

“Nuestros aliados estaban dicién-donos que nunca íbamos a hacer aprobarse este proyecto de ley, que estábamos perdiendo nuestro tiempo”, dice Jaron. El Senado estatal, donde Tom Duane era el patrocinador del proyecto, lo aprobó en 2009, pero nunca salió de comité en la Asamblea. Cuando se enteraron de que el vocero Sheldon Silver lo estaba bloqueando, “nos manifestamos con 100 personas a las 8 de la mañana frente a la casa de Shelly Silver en la Calle Grand”.

Entonces, “algunos legisladores nos dijeron que Silver estaba acabando con el proyecto de ley porque el gobernador David Paterson no quería tener que actuar sobre él”. El grupo acorraló al gobernador después de que éste habló en una iglesia en Bedford-Stuyvesant y le preguntó directamente si firmaría el proyecto de ley de vivienda para personas con SIDA del senador Duane. La respuesta fue, “Si llega a mi escritorio lo firmaré”. El grupo avisó a los reporteros, quienes llamaron a Silver para preguntarle por qué estaba deteniendo el proyecto de ley.

 Por fin, la Asamblea aprobó el proyecto de ley en enero de 2010 y el Senado lo aprobó en abril. Sin embargo, el alcalde Michael Bloomberg en ese entonces estuvo luchando activamente en contra del proyecto de ley, diciendo que la ciudad no tenía los recursos para administrarlo, y la Asamblea tardó en mandarlo al gobernador porque parecía que éste iba a vetarlo.

“Durante los próximos meses asediamos al gobernador. En el desfile del Orgullo Gay (Gay Pride) en junio, nos manifestamos con pancartas que decían, ‘Gobernador, Muestra un Poquito de Orgullo’. Nos preguntó si podía reunirse con nosotros el siguiente día en Albany. Doce de nosotros hicimos el viaje y tuvimos una reunión de dos horas con el gobernador y su personal. Bloomberg había difundido estimaciones de costo que excedieron por mucho el costo real para la ciudad. Sus análisis hicieron caso omiso de las maneras en que el proyecto de ley ahorraría dinero para la ciudad”.

El grupo se reunió con el personal de Paterson varias veces durante el verano, produjo su propio análisis económico y “emboscó” al gobernador en el desfile del Día del Caribe (West Indian Day), donde el gobernador ofreció trabajo a Jaron. Después de que la Asamblea envió el proyecto de ley a Paterson en septiembre, VOCAL se reunió con él en su despacho en la Ciudad de Nueva York, junto con Duane, el miembro de la Asamblea Deborah Glick, Christine Quinn, Bill de Blasio y John Liu, quienes le instaron unánimemente a firmarlo.

Dos días después de esta reunión, el 17 de septiembre de 2010, Paterson vetó el proyecto de ley, citando las estimaciones exageradas de Bloomberg del costo a la ciudad.

“El veto cambió la forma de pensar de nuestros miembros”, dice Jaron. “Fueron de, ‘Increíble, estamos reuniéndonos con el gobernador, tenemos acceso al poder’ a darse cuenta que la justicia tiene más importancia que el acceso al poder. El cambio fundamental fue que ya no podemos pensar en tér-minos de lo que podemos ganar, sino que debemos pensar en lo que tenemos que hacer para sobrevivir. El veto significó que las vidas de algunos serían más cortas, y para las personas con SIDA, la supervivencia lo es todo”.

Con VOCAL, Jaron también organizó la invasión por cientos de activistas de SIDA al despacho del vocero de la Cámara de Representantes John Boehner en Washington, D.C., el pasado noviembre 27. Siete de ellos se quitaron la ropa para revelar consignas como “Recortes de SIDA Matan” pintadas en sus cuerpos. Esto les ganó una tremenda cobertura mediático.

“VOCAL me encanta y el trabajo me gustó muchísimo,” dice Jaron. Sin embargo, por poco no lo acepta. “No sabía bastante sobre VIH/SIDA” explica. “Pero me acordé de mi trabajo con ACORN. Mis padres tenían vecinos, una pareja abiertamente gay, uno de ellos positivo de VIH, que tuvieron un problema con su casero, y los ayudamos a resolverlo. Si no hubieran sido muy amigos de mi papá, yo no habría sabido que tenían un problema. Así que me di cuenta de que podía hacer este trabajo como organizador y aprender sobre el tema”.

Entonces, ¿porqué dejar un trabajo que te gusta tanto? “Veo los problemas que el movimiento de inquilinos enfrenta hoy en día y veo las oportunidades. Tenemos que desarrollar el movimiento, y Met Council es la organización lógica para ayudar a hacerlo. Mi experiencia de vivienda siendo niño ha forjado mi punto de vista. Tener vivienda es el derecho humano que hace posible la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, la posibilidad de realizar este derecho humano está relacionada directamente al poder, y el poder no está relacionado directamente a la justicia económica, social o racial. Nuestra tarea es crear una sociedad más justa”.