Inmigrantes en la ciudad enfrentan diversos problemas de vivienda

Millones de inmigrantes han llegado a Nueva York en tropeles durante las últimas tres décadas, y gastan más de sus ingresos en el alquiler y viven en el hacinamiento con una frecuencia dos veces la de los residentes nacidos en los EE.UU, según un informe emitido el 30 de marzo por la Sociedad de Servicio Comunitario (Community Service Society).

“Los inmigrantes en su conjunto sufren peores condiciones de vivienda que los demás neoyorquinos,” dice el informe, “Vivienda en la Ciudad de Inmigrantes” (Housing in the City of Immigrants). Sin embargo, advierte que “tales generalizaciones pintan un cuadro distorsionado, porque las experiencias de diferentes grupos de inmigrantes en torno a la vivienda son muy distintas”. El informe se base en datos de la Encuesta de Vivienda y Desocupación (Housing and Vacancy Survey) de 2008.

Actualmente, los inmigrantes encabezan con un 44 por ciento de las familias en la ciudad y más de la mitad de las familias en el norte de Queens, el sur de Brooklyn, Inwood/Washington Heights y el West Bronx. En la franja Long Island City-Corona de Queens, los inmigrantes encabezan con un 70 por ciento de las familias.

Sin embargo, las condiciones de vivienda varían por ingresos y etnias. Los dominicanos e inmigrantes de la antigua Unión Soviética se concentran en vecindarios con alquileres por debajo de $950 al mes, así como los negros y latinos (en su mayoría puertorriqueños) de la “tercera generación” (hijos e hijas de padres nacidos en el país). Estos grupos de inmigrantes, juntos con los mexicanos, también son los más pobres, ya que más de la mitad de ellos ganan menos del doble del nivel federal de pobreza.

Inmigrantes de América del Sur y Centroamérica, y caribeños provenientes de “las islas” (Jamaica, Haití, Trinidad y Tobago y países más pequeños) viven con más frecuencia en vecindarios de “alquiler medio,” como Jackson Heights y Flatbush, y pagan desde $950 hasta $1,300. Inmigrantes chinos, taiwaneses y coreanos sufren una alta tasa de pobreza, pero también hay muchos que son bastante prósperos; alrededor de un 40 por ciento son dueños de sus propios hogares.

Según el informe, la regulación de alquiler es “sumamente importante” para los inmigrantes: un 37 por ciento de todos los inmigrantes y un 46 por ciento de inmigrantes con bajos ingresos viven en apartamentos de alquiler regulado. Estas tasas son más altas entre los dominicanos, mexicanos y africanos. La regulación de alquiler tiene una importancia especial para inmigrantes, señala, porque éstos raramente viven en vivienda pública o subvencionada; menos de un 15 por ciento de los inmigrantes de bajos ingresos y solamente un 7 por ciento de todos los inmigrantes lo hacen. Más de un 40 por ciento de los inmigrantes mexicanos viven en viviendas desreguladas.

Estos factores significan que diferentes grupos de inmigrantes sufren diferentes “estreses de vivienda” como una pesada “carga de alquiler”, hacinamiento o el vivir en viviendas mal mantenidas. Entre los grupos de inmigrantes más pobres, los mexicanos, dominicanos y antiguos soviéticos, un tercio gastan más de la mitad de sus ingresos en el alquiler. Los mexicanos viven con más frecuencia en el hacinamiento, definido como más de una persona por habitación: un 43 por ciento lo hacen, así como un 29 por ciento de los inmigrantes de la India, Pakistán y Bangladesh.

Los dominicanos, caribeños negros y africanos son los grupos de inmigrantes que viven con más frecuencia en viviendas mal mantenidas, según el informe. Esto también afecta a los negros y latinos de la tercera generación; entre ellos, un 21 por ciento viven en viviendas con tres o más “deficiencias de mantenimiento”.

Los blancos de la tercera generación tienen el ingreso medio más alto de todas las etnias tratadas en el informe. Sin embargo, los blancos de bajos ingresos de este grupo, muchos de ellos de mayor edad, tienen la carga de alquiler más pesada: un 65 por ciento gastan más de la mitad de sus ingresos en el alquiler.