Inquilinos de Nueva York preparan una ‘ola masiva de huelgas de renta’ a partir del 1o de mayo

Ya que cientos de miles de neoyorquinos no pueden pagar el alquiler después de quedarse sin trabajo por la epidemia del coronavirus, un grupo de activistas de vivienda está organizando lo que llaman “una ola masiva de huelgas de renta” a partir del 1o de mayo. Su objetivo es presionar al estado a cancelar todos los pagos de alquiler de abril, mayo y junio.

“Mi edificio emprenderá una huelga de renta a partir del 1o de mayo”, dijo Lena Melendez de Washington Heights, miembro de la Riverside Edgecombe Neighborhood Association, en una conferencia de prensa telefónica el 16 de abril.

La prórroga de desalojos por 90 días promulgada por el gobernador Andrew Cuomo no protegerá a los inquilinos, añadió, porque cuando venza, deberán tres meses de alquiler atrasados —a menudo sumando hasta $6,000 o más. Ella vaticina que habrá “desalojos masivos” cuando las cortes abran otra vez. “No hay manera que puedan conseguir el dinero”.

El estado ha dado una prórroga de tres meses de pagos hipotecarios a los propietarios de casa y deducciones impositivas a los caseros para ayudarles a superar la crisis, pero “una vez más, se ha olvidado a los inquilinos”, dijo Winsome Pendergast de Brooklyn, miembro de New York Communities for Change.

“Algunos de nosotros no han trabajado por cinco o seis semanas”, añadió. “No podemos pagar el alquiler de mayo”.

Hasta ahora, alrededor de 15 edificios están participando en los planes para una huelga de renta, la mayoría de ellos en la ciudad, dijo Cea Weaver de la coalición Justicia de Vivienda para Todos (Housing Justice for All), mientras más de 2,100 personas han firmado una promesa de no pagar el 1o de mayo. Diez mil personas han enviado mensajes de texto pidiendo a la coalición el kit informativo para la huelga, y organizadores están trabajando en edificios que son los hogares de alrededor de 1,100 unidades.

Eso representa un número reducido comparado con la meta de un millón de residentes del Estado de Nueva York que los organizadores han proclamado, pero consideran que una huelga de renta extensa sería la manera de hacer de la necesidad virtud, para “convertir nuestra incapacidad individual de pagar el alquiler en acción colectiva”, dice Weaver.

“Si no alzas la voz, sufrirás”, dijo Melendez, animando a los inquilinos a no avergonzarse de sus problemas económicos.

El riesgo más grave que lleva una huelga de renta es que sin una justificación legal, como malas condiciones en el edificio, las cortes la tratarían como una falta de pago simple o deliberada y desalojarían a los inquilinos.

“La gran mayoría de inquilinos en huelgas de renta no pueden pagar el alquiler. Enfrentarán los riesgos de todos modos. Es mejor luchar”, responde Andrea Shapiro de Met Council on Housing. “La gente que lo hacen por solidaridad está corriendo un riesgo similar del de una acción de desobediencia civil. Tenemos más de 400 personas en las primeras etapas de una huelga de renta y ya son miles las que están prometiendo ir a la huelga”.

“Por eso estamos convocando a la comunidad a que se una a la cancelación de renta”, dijo Guadelupe Paleta, una niñera de 42 años de edad y miembro de Woodside on the Move en Queens, hablando en español a través de un intérprete. Y los que pueden pagar deben “pensar en los que no”, añadió Winsome.

Los inmigrantes indocumentados especialmente corren peligro de perder sus hogares.

La gente que paga impuestos usando un número de identificación fiscal —práctica común entre los que no son ciudadanos y no tienen un número de Seguro Social— son inelegibles para la ayuda gubernamental como beneficios de desempleo ampliados y los cheques de $1,200 en camino a los buzones del país, con el nombre de cierto ególatra obsesionado con su marca impreso en ellos.

Esto incluye a Donnette Leftord, cuyo negocio de limpieza se hundió cuando ella se puso en cuarentena después de que un cliente murió del COVID-19. El alquiler que paga por el apartamento en Flatbush que comparte con su marido e hijas es de $1,700 al mes.

“Actualmente, gano $408 a la semana”, dijo. “Ahora haz los cálculos”. El pago único de $1,200 no va a llegar a cubrir los alquileres en la Ciudad de Nueva York. “Hay estudios por los cuales cobran $1,500. Hazme favor”, dice Pendergast.

La red mejorada de seguridad también es débil para las personas cuyos trabajos son independientes o esporádicos.

“Recibo cero beneficios de desempleo”, dijo Melendez, conductor de Uber. El gigantesco negocio basado en aplicación ha rehusado cooperar con una decisión del Departamento de Trabajo de que sus conductores son elegibles para beneficios de desempleo como empleados regulares. Esto probablemente retrasará sus pagos por meses.

Melendez dice que simpatiza con los pequeños caseros cuyo flujo de efectivo no puede soportar una pérdida de ingresos por tres meses, pero que aquellos con portafolios de 100 o más edificios sí pueden prescindir de ellos. El gobernador Cuomo y el alcalde Bill de Blasio están protegiendo a estos grandes propietarios, acusa, porque “son la base de sus donaciones”.

“Los caseros nos van a cazar”, dijo Pendergast. “Es su edificio, pero es nuestro hogar”.

Este artículo se publicó originalmente en el Indypendent.

Traducido por Lightning Translations