Inquilinos de Sunset Park luchan contra el desalojo y las malas condiciones

Los inquilinos del 961 calle 42, un edificio de renta estabilizada en Sunset Park, Brooklyn, son demasiados inteligentes para esperar que su casero, Lazzo Realty Corp, tenga altos estándares. Según el Departamento de Conservación y Desarrollo de Vivienda (Department of Housing Preservation and Development, HPD), hay 194 infracciones actuales del código municipal de mantenimiento de vivienda en las áreas comunes y los 34 apartamentos del edificio. Estas incluyen 20 infracciones C, “inmediatamente peligrosas”. Hace años que Lazzo no ha inscrito las rentas en la División de Vivienda y Renovación Comunitaria (Division of Housing and Community Renewal, DHCR) estatal ni otorgado contratos de renovación; el Departamento de Estado indica que el negocio es una entidad “inactiva”.
Sin embargo, hace unos meses Lazzo se hundió más bajo que nunca. El superintendente del 961 calle 42 empezó a avisar a los inquilinos que habían vivido ahí por muchos años—muchos de ellos inmigrantes latinos y sudasiáticos—que se había vendido el edificio. “Dijo a la gente que tendrían que mudarse dentro de dos meses y que dejaran de pagar la renta”, dice Milagros Cordero, quien se crío en el edificio y cuya madre todavía vive ahí. “Rehusó aceptar la renta de algunos inquilinos”.
Los inquilinos se pusieron en contacto con Vecinos Ayudando a Vecinos (Neighbors Helping Neighbors, NHN), un grupo defensora de vivienda en Sunset Park que les ayudó a organizar reuniones y contratar asesoramiento legal a través de Servicios Legales de South Brooklyn (South Brooklyn Legal Services, SBLS). Siguiendo los consejos de SBLS, los inquilinos empezaron a enviar sus pagos de renta por correo certificado, con recibo de confirmación, y planearon entablar una acción HP (una demanda en la corte de vivienda) en contra de Lazzo, exigiendo reparaciones.
“La venta de un edificio no afecta los derechos de renta estabilizada de los inquilinos ni su capacidad de quedarse en sus hogares”, dice el abogado de SBLS Brent Meltzer. “Las declaraciones del superintendente son evidentemente falsas y parecen ser un intento de burlar las protecciones de renta estabilizada”.
No hay ningún documento depositado con el gobierno municipal o estatal que indique que el edificio realmente se vendió desde que Lazzo lo compró en 1980.
La acción más pública de los inquilinos hasta la fecha fue una conferencia de prensa el 27 de abril en el vestíbulo del edificio, que atrajo defensores de ellos, incluidos el presidente del condado de Brooklyn Marty Markowitz y la congresista Nydia Velazquez.
“Es inaceptable que los caseros utilicen tácticas impropias para desalojar a los inquilinos de bajos y moderados ingresos para luego conseguir rentas más altas”, dijo Velazquez. “No vamos a quedarnos con los brazos cruzados mientras se amenace injustamente con el desalojo a los residentes y familias en nuestra comunidad”.
Varios inquilinos relataron sus experiencias. “Lazzo nunca hace reparaciones”, dijo Yessid Sabogal, un residente desde hace muchos años. “La puerta de entrada ha estado rota por años y la calefacción y agua caliente son malas. Llamamos a Lazzo y no hay respuesta. Nos quejamos con el superintendente y él nos dice que la caldera está descompuesta o que falta combustible”.
Los inquilinos dicen que el superintendente no ha intentado amedrentarlos desde la conferencia de prensa. Ya se han empezado a hacer algunas reparaciones necesarias y la acción HP pendiente para forzar al casero que haga las demás reparaciones llegará al calendario de la corte dentro de algunas semanas.
Vecinos Ayudando Vecinos también está ayudando a organizarse a inquilinos en edificios propiedades de Jack Geula, quien compró nueve edificios, con un total de 194 unidades, en 2006. Aunque adquirió los edificios en malas condiciones, Geula ha hecho pocos intentos de rectificar la situación: todavía hay 482 infracciones abiertas, incluidas 88 infracciones C. En cambio, despidió varios superintendentes de los edificios.
“Ahora los inquilinos no saben a quién llamar cuando surgen emergencias o problemas serios”, dice Dagan Bayliss, el organizador de inquilinos de NHN. “Contestan raramente en el número de teléfono del casero que tienen y los mensajes de correo de voz usualmente tampoco se contestan. Hay también una barrera de lenguaje que se agrava a no poder hablar en persona”.
Geula hostigó a los inquilinos latinos, diciendo a un antiguo superintendente que esperaba llenar sus edificios con “gente blanca de Oklahoma” y amenazando con “llamar a la agencia de inmigración” contra los inquilinos. En cartas dirigidas a NHN, aseveró falsamente que los inquilinos “tienen que comprobar su estatus legal en los Estados Unidos” y que “es un acto ilegal por parte de un casero alquilar un apartamento a un extranjero ilegal,” además de que “como casero tengo el derecho al NOMBRE, FECHA DE NACIMIENTO, NÚMERO DE SEGURIDAD SOCIAL DE TODAS Y CADA UNA DE LAS PERSONAS que viven en dicho apartamento” (el énfasis está en el original).
De hecho, es una infracción de la Ley de Derechos Humanos municipal si un casero discrimina en base de “condición de extranjero o estatus de ciudadanía” y la Corte Suprema estatal falló en 2005 que los caseros no tienen derecho a los números de seguridad social.
Adicionalmente, Geula avisó a un inquilino en la Corte de Vivienda que no iba a “mostrar ninguna misericordia” para nadie a quien NHN hubiera ayudado, rehusó escribir una carta para confirmar la residencia de una inquilina para que ella pudiera recibir asistencia pública y eliminó las rentas preferenciales de docenas de inquilinos de muchos años de residencia, elevando sus rentas a las máximas legales.
“Me parece que las lecciones de todo esto son el peligro de las rentas preferenciales—los inquilinos deben leer sus contratos cuidadosamente—y el imperativo de que los inquilinos paguen su renta con un cheque u orden de pago y guarden los recibos, copias o talones para protegerse”, dice Bayliss.
Con la ayuda de NHN, los inquilinos de Geula siguen organizándose para defender y mejorar sus hogares. Tomando en cuenta los antecedentes de él, a lo mejor les va a costar trabajo.