Inquilinos y sindicatos laborales se unen para demandar ‘50% asequibilidad verdadera, construida por mano de obra sindicalizada’

Marching in Harlem August 20, 2014Más de 1,000 personas marcharon media milla por el Bulevar Adam Clayton Powell en Harlem el 20 de agosto, demandando que al menos la mitad de toda la vivienda nueva que reciba ayuda de la ciudad sea genuinamente asequible.

La marcha tuvo lugar muy avanzada la tarde, después de una reunión abarrotada en la iglesia First Corinthian Baptist, en Oeste de la Calle 116, e hizo manifiesta la alianza reciente entre los grupos de vivienda y comunitarios y los gremios de construcción. Contingentes del Local 79 de Obreros y el Local 1 de Plomeros, el Consejo Distrital de Carpinteros y la Hermandad Internacional Local 3 de Electricistas, se juntaron con los de Comunidades de Nueva York para el Cambio (New York Communities for Change),  VOCAL NY, Hacer el Camino Nueva York (Make the Road New York), Los Sures de Williamsburg y Acción Comunitaria para Apartamentos Seguros (Community Action for Safe Apartamentos, CASA) del Bronx.

“Necesitamos 50/50 ahora”, dijo el pastor de First Corinthian, el reverendo Michael Waldrop, a la multitud en la iglesia. En Harlem, dijo, hay apartamentos que se alquilan por $2,400 al mes mientras el ingreso medio del vecindario es alrededor de $30,000 al año y los especuladores están “pidiendo a los pobres de la manera más des-cortés que salgan de aquí”.

“Esta noche 52,000 personas pernoctarán en nuestros albergues, siendo un tercio de ellos niños” dijo la Defensora Pública Letitia James. “¡Debemos construir estos hogares con mano de obra sindicalizada! ¡Sindicalizada! ¡Sindicalizada! ¡Sindicalizada!” gritó, con la multitud sumándose al coro. “Rechazo la hipótesis de que no se puede construir vivienda asequible con mano de obra sindicalizada”.

“Esto es el primer día de un largo trayecto”, dijo Gary LaBarbera, presidente del Consejo de Gremios de Edificación y Construcción de Gran Nueva York (Building y Construction Trades Council of Greater New York). “La creación de vivienda asequible y buenos trabajos sindicalizados nos espera”.

La demanda de “50/50”, formulada por el grupo que organizó la marcha, la coalición de Asequibilidad Verdadera para Todos (Real Affordability for All, RAFA; Met Council es miembro)quiere que todos los edificios nuevos que reciban cualquier tipo de beneficio por parte de la ciudad, como un descuento de impuestos 421-a o una varianza de zonificación, contengan cuando menos un 50 por ciento de vivienda asequible. Además, “asequible” debe definirse “en términos de las personas que viven en el vecindario, no por un número distante proveniente de Washington o Albany,” dice Fitzroy Christian de CASA. En áreas como el Sur del Bronx, dice, esto significa construir apartamentos al alcance de personas que ganan menos de $30,000 al año, en vez de usar la fórmula federal del “ingreso medio del área”, en la que el actual ingreso medio familiar de la ciudad, de alrededor de $50,000, es con-siderado como un “ingreso bajo” y apartamentos que se alquilan por $3,000 cumplen los requisitos para ser considerados vivienda de “ingresos medios”.

“Queremos asegurarnos de que estas nuevas urbanizaciones no hagan aburguesarse estos vecindarios”, explica el director ejecutivo de Met Council, Jaron Benjamin. “En un lugar como East New York, deben ser 100 por ciento asequibles”. Hasta en Manhattan, añade, todavía hay mucha gente que gana de 30 a 50 por ciento del ingreso medio del área, aproximadamente de $25,000 a $40,000, y no tienen con qué pagar el alquiler de la mayoría de la vivienda “asequible” construida bajo el mando de Michael Bloomberg o planeada por el gobierno de Bill de Blasio.

 

La vivienda asequible ‘tiene que cambiar’

Hace tiempo, los sindicatos laborales de Nueva York estuvieron en la vanguardia de la vivienda asequible. Urbanizaciones como Electchester en Queens, construida en 1949 por el Local 3 de Electricistas, y Penn South in Manhattan, construida en 1962 por el International Ladies Garment Workers Union, se construyeron por mano de obra sindicalizada y ahora, más de 50 años después de abrir sus puertas, todavía están entre los apartamentos más baratos en la ciudad. 

Sin embargo, más recientemente los defensores de inquilinos y los gremios de construcción se han encontrado con frecuencia en lados opuestos. Para los que luchan por vivienda asequible, las mega-urbanizaciones de la época de Bloomberg como Atlantic Yards y Hudson Yards significaron aburguesamiento y desalojo, mucho más que la cantidad simbólica de vivienda no tan asequible que prometieron. Para los sindicatos de construcción, significaron trabajos, muchos trabajos. 

Las cosas ya están cambiando. Los representantes de los gremios de construcción, incluidos LaBarbera y las filas de los Obreros y Herreros, empezaron a acudir a manifestaciones por vivienda asequible a principios de este año. Una razón es que los constructores de vivienda de lujo, que bien pueden pagar los salarios de trabajadores sindicalizados, están contratando cada vez más a contratistas no sindicalizados, como en Stella Tower en el Oeste de la Calle 50 en Manhattan y Riverwalk 7 en Roosevelt Island. 

Rasul Heatley, aprendiz de los Obreros que vive en Harlem, dijo a la multitud en la iglesia que se ha desempeñado tanto en trabajos sindicalizados como en los no sindicalizados, y que no se pueden comparar. En los trabajos no sindicalizados, dijo, “He visto a obreros que trabajan el día entero y no tienen con qué pagar el alquiler para sus familias,” además de lesiones y construcción de mala calidad. 

“Estamos haciendo un llamado por la justicia económica”, añadió. “No tengo con qué pagar para vivir en los últimos proyectos en que trabajé”.

Una segunda razón es que los 80,000 apartamentos “asequibles” (es decir, por debajo de la tasa del mercado) que el gobierno de de Blasio planea hacer construir serán una cantidad importante de los trabajos en construcción disponibles en la ciudad a lo largo de los próximos 10 años, especialmente porque serán incluidos en edificios de la tasa del mercado. El problema es que si el mecanismo para financiarlos es básicamente el del goteo de riqueza de construcciones de lujo, con unas pocas unidades más con alquileres más bajos sumadas por la zonificación de inclusión, una manera fácil de asegurar que los especuladores todavía puedan sacar grandes ganancias es permitirles construir sin mano de obra sindicalizada y pagar sueldos más bajos. 

En la urbanización de 2,300 apartamentos que se construye en el antiguo sitio de la fábrica de Domino Sugar en Williamsburg, Two Trees Management, la compañía de bienes raíces del especulador Jed Walentas, acordó aumentar la cantidad de unidades por debajo de la tasa del mercado hasta 600 después de que el gobierno de de Blasio le permitió aumentar el tamaño de los edificios hasta 55 pisos. Two Trees está usando obreros sindicalizados para los trabajos especializados, como operadores de grúas y electricistas, con equipos de obreros no sindicalizados para los trabajos más generalizados. 

Algunos funcionarios de los gremios de construcción han señalado que podrían ser dispuestos a permitir sueldos más bajos para trabajar en urbanizaciones de vivienda asequible, aunque no quieren hablar públicamente, ya que las negociaciones siguen en pie e incluyen numerosos participantes. Sin embargo, dicen que muchos especuladores de vivienda asequible y los contratistas que contratan son explotadores: pagan sueldos bajos y no otorgan beneficios ni cubren la indemnización de trabajadores ni toman precauciones de seguridad ade-cuadas. Si la vivienda asequible planeada no se construye con mano de obra sindicalizada, estas empresas tendrían una gran porción de la construcción en la ciudad, socavando aún más los sueldos y estándares de los sindicatos.

El negocio de vivienda asequible “tiene que cambiar”, dijo LaBarbera a la multitud en la iglesia.

Así que esta alianza, dice Benjamin, es la manera de demostrar al gobierno de de Blasio que no puede enfrentar a los obreros e inquilinos entre sí. También forzará a la ciudad y el estado a negociar con especuladores “que no sean tan codiciosos”.

 

‘No todo el mundo tiene dinero’

Mientras tanto, los manifestantes en camino a la Calle 125 estaban pensando en los desalojos rapidísimos que están sucediendo en todas partes de la ciudad. “Nuestro vecindario ha sido invadido. Es ridículo”, dijo Barbara Schliff de Los Sures, organización que llevó alrededor de 40 personas de Southside Williamsburg a la manifestación. “Los caseros quieren alquileres de $3,000 y quieren desalojar a toda la gente de los apartamentos de alquiler estabilizado. Nuestros hijos ya no pueden vivir aquí”.

“Todo el mundo tiene el derecho a vivir en una vivienda asequible”, dijo una mujer de mayor edad quien dijo ser la Señorita Thomas, con acento isleño todavía fuerte y melodioso más de 45 años después de inmigrar de Jamaica. “No nos importa quién viene para quedarse en Harlem, no importa la nacionalidad, pero nadie tiene el derecho a desalojarnos. No todo el mundo tiene dinero. No es justo”.