La ciudad perdió 400,000 apartamentos de bajos alquileres durante la última década

La Ciudad de Nueva York perdió casi 400,000 apartamentos asequibles para personas de bajos ingresos entre 2002 y 2012, y tres cuartas partes de sus residentes han tenido que gastar una proporción más grande de sus ingresos en el alquiler, según un estudio emitido el mes pasado por la Sociedad de Servicio Comunitaria (Community Service Society).

“Por 12 años, el gobierno de Bloomberg mantuvo una estrategia de promover con entusiasmo inversiones en la ciudad, incluido el desarrollo de bienes raíces que tenía la vista puesta mayoritariamente en personas con ingresos extremadamente altos. El razonamiento para esta estrategia fue que la inversión producirá beneficios indirectos para una amplia gama de neoyorquinos”, dice el estudio, “Un Lugar Asequible para Vivir” (An Affordable Place to Live). “Pero los crecientes alquileres cancelaron estas ganancias y más para los neo-yorquinos de bajos ingresos, lo que resultó en graves y cada vez peores situaciones apuradas. De hecho, hasta los inquilinos de ingresos medios tienden a encontrarse más rezagados”.

El estudio define “de bajos ingresos” como familias con ingresos de menos de $39,000 en dólares actuales, dos veces el nivel de pobreza federal para una familia de tres personas. En 2002, según los datos del Informe de Vivienda y Disponibilidad (Housing and Vacancy Survey), hubo alrededor de 995,000 apartamentos al alcance del bolsillo de este millón de familias, los que se alquilaron por menos de $713 al mes. Para 2011, hubo menos de 610,000 apartamentos que se alquilaron por menos de $878, un descenso de casi un 40 por ciento. El “declive dramático”, dice el informe, fue causado por cambios en la vivienda subvencionada, las regulaciones de alquileres y el mercado privado. 

El alquiler medio aumentó casi un 60 por ciento en esa década, mientras los ingresos de los inquilinos aumentaron por menos de un 30 por ciento. Los alquileres aumentaron aun más dramáticamente después de que la recesión empezó en 2008, mientras los ingresos de los inquilinos virtualmente se congelaron. Los inquilinos de alquileres regulados tuvieron aumentos levemente más bajos, pero sus ingresos sufrieron mucho más grandes pérdidas por la recesión.

El estudio halló que el resultado es que los inquilinos de bajos ingresos que viven por encima del umbral de la pobreza actualmente gastan un promedio de un 45 por ciento de sus ingresos en el alquiler, mientras los que viven por debajo del umbral de la pobreza gastan casi dos tercios de los suyos. Por término medio, para tres cuartas partes de neo-yorquinos—los que ganan menos de $80,000 al año—el alquiler hizo más mella de la que había hecho diez años atrás.

El informe insta al alcalde Bill de Blasio a construir más viviendas para personas que ganan menos de $30,000, quienes mayoritariamente quedaron fuera del Plan del Nuevo Mercado de Vivienda (New Housing Marketplace Plan) de Michael Bloomberg y financiarla con los ingresos de Battery Park City. También recomienda hacer obligatoria la zonificación de inclusión; requerir que propietarios que reciban descuentos de impuestos de propiedad 421a y J-51 ofrezcan viviendas asequibles; y hacer viviendas asequibles la prioridad principal para tierras que pertenecen a la ciudad.

Sobre la vivienda pública, el informe dice que poner fin a la práctica municipal de cobrar $100 millones al año a la Autoridad de Vivienda para servicios de policía y otros servicios le permitiría eliminar los atrasos en reparaciones y mantener los apartamentos debidamente. Se opone a la construcción de vivienda de lujo para llenar espacios vacíos en las urbanizaciones de NYCHA, y recomienda reservar algunos apartamentos de vivienda pública y vales de Sección 8 para familias sin techo; ambas son posiciones que de Blasio ha respaldado.

El informe también insta al alcalde a nombrar miembros de la Junta de Renta Regulada que considerarán el impacto de aumentos de alquiler en la capacidad de los inquilinos para pagar, en vez de establecer los aumentos permisibles basados solamente en los costos de los caseros.