Leyes de alquiler a punto de vencerse: horas finales

El 24 de mayo, el Gobernador Andrew Cuomo apareció con los líderes de las dos cámaras de la legislatura del Estado de Nueva York para presentar en forma general un acuerdo para renovar las regulaciones de alquiler y vincularlas con una medida para poner un límite a los aumentos de impuestos sobre los bienes fuera de la Ciudad de Nueva York.

Se revelaron detalles del acuerdo sobre cómo limitar los impuestos sobre los bienes, una propuesta republicana que muchos vieron con pocas probabilidades de aprobarse en la Asamblea, que está bajo el control de los demócratas. Pero en cuanto a las protecciones de alquiler, a las cuales los republicanos que controlan el Senado estatal se oponen, parecía como si muy poco se hubiera resuelto. Las leyes de regulación de alquiler actuales, que protegen a más de 2 millones de inquilinos de aumentos de alquiler y desalojos arbitra­rios, se vencen el 15 de junio.

En la rueda de prensa, Cuomo dijo que “el arreglo final tendrá las regulaciones de alquiler y un límite a los impuestos sobre los bienes”, pero cuando se le preguntó cuáles cambios pueden hacerse en las leyes de alquiler, él dijo, “No estamos anunciando un acuerdo sobre eso hoy, porque no tenemos un acuerdo sobre eso hoy”.

El Líder de la Mayoría del Senado Dean Skelos (republicano de Nassau) pronto trató de matizar la noticia, al decir que no hubo ningún trato para que el Senado hiciera más que renovar las leyes en su forma actual, dejando intactos resquicios legales como el descontrol de viviendas disponibles, que permiten a los caseros desregular decenas de miles de unidades cada año.

Skelos ya había dado a conocer su disposición a renovar las leyes de regulación de alquiler en su forma actual en marzo, en un momento cuando parecía que la oposición de los demócratas iba a condenar al fracaso el límite a los impuestos sobre los bienes, como había ocurrido en años previos. En ese entonces, un acuerdo sobre el presupuesto estatal ni siquiera se había resuelto.

¿Se mejoraron las perspectivas de ganar protecciones más fuertes para inquilinos cuando la Asamblea consintió en dar a los republicanos el proyecto de ley del límite a impuestos que éstos habían solicitado? Las implicaciones de este arreglo siguen siendo poco claras. Es posible que el anuncio de un acuerdo en mayo haya sido prematuro.

¿Trato hecho o no?
Ya que pocos demócratas además de Cuomo han apoyado poner un límite a los impuestos sobre los bienes, cuando asintió el Vocero de la Asamblea Sheldon Silver (demócrata de Manhattan), el hecho sorprendió a muchos. Fuera de la Ciudad de Nueva York, los impuestos sobre los bienes son la fuente de la mayoría de los fondos para las escuelas públicas, además de ser claves para proyectos de infraestructura y servicios públicos.

Por cierto, altos impuestos sobre los bienes son una cuestión reñida en muchas comunidades, ya que eliminan a las familias de las clases trabajadora y media, de la misma manera que los altos alquileres en la Ciudad de Nueva York. Como los impuestos sobre las ventas, de por sí pesan más en las familias de más bajos ingresos.

El problema fundamental, sin embargo, surge de una fórmula para financiar a las escuelas que fuerza a los distritos a recaudar la mayoría de sus presupuestos en la localidad, usualmente por medio de los impuestos sobre los bienes. Esta es una de las razones principales porque los recursos de educación están tan desequilibrados. Las comunidades más ricas pueden cobrar más impuestos para pagar por escuelas mejores. Las comunidades de ingresos más bajos no pueden hacer lo mismo.

Recaudar fondos por medio de los impuestos sobre los bienes también perpetúa esta disparidad al cerrar la puerta a las familias que no tienen los recursos para poder quedarse en áreas más prósperas. Recaudar estos fondos por medio de impuestos progresistas sobre ingresos pesaría menos en las familias de bajos ingresos y más en las personas que más fácilmente pueden pagar.

La propuesta presentada a fines de mayo limitaría los aumentos de impuestos sobre los bienes a un 2 por ciento anualmente; no fue acompañada por ningunos otros cambios en el código de impuestos para compensar los ingresos perdidos, ni cualquier plan para revisar la fórmula para financiar las escuelas y quitarles el peso a los gobiernos locales. Sería promulgada en una atmósfera política de extremos recortes presupuestales y la resistencia profesa a nuevos impuestos por parte de Cuomo y los legisladores republicanos.

Los legisladores demócratas y sindicatos de maestros sostuvieron que un límite a impuestos sólo solamente forzaría recortes que castigarían a los alumnos de las escuelas públicas y a los trabajadores municipales. El proyecto de ley permitiría a las localidades anular el límite con una votación de un 60 por ciento. Se espera que las áreas ricas lo hagan, mientras las áreas más pobres no puedan hacerlo. El New York Times llamó el límite a impuestos “una invitación al desastre”, diciendo que una medida similar “causó estragos en California” y que en Nueva York “haría mucho daño a las escuelas que ya están en apuros y a la competitividad económica del estado a largo plazo”.

El precio que los republicanos tendrían que pagar para conseguir el proyecto de ley, según trató de sostener Skelos, fue un acuerdo para que hicieran lo que todo el mundo ya esperaba al mínimo sobre las regulaciones de alquiler: renovar las proteccio nes por algunos años más y solamente para los inquilinos ya protegidos.

Ambos de los dos grupos de presión principales de los caseros, la Junta de Bienes Raíces de Nueva York (Real Estate Board of New York, REBNY) y la Asociación de Renta Estabilizada (Rent Stabilization Association, RSA) han dicho repetidamente en los últimos meses que consideran la renovación de las leyes actuales de regulación de alquiler como casi dada por un hecho y que no se oponen a esto; sólo están en contra de medidas para fortalecer las leyes.

“Creemos que la ley actual tal y como es funciona bien”, dijo el presidente de la RSA Joseph Strasburg al periódico City Hall. El artículo, publicado justo antes de que se anunciara el acuerdo para vincular las regulaciones de alquiler con los impuestos sobre los bienes, declaró que “todos los interesados esperan que las leyes de alquiler se renueven en el próximo mes”.

En menos de un día después del anuncio del acuerdo, el Vocero Silver intensificó su retórica, diciendo al Daily News que simplemente renovar las leyes tales y como son “no es aceptable”. Él sostuvo que el Senado debe aprobar lo mismo que aprobó la Asamblea en abril: un proyecto de ley que eliminaría totalmente el descontrol de viviendas disponibles, ampliaría las protecciones para cubrir a los muy vulnerables inquilinos en edificios que salen de los programas Mitchell-Lama y Sección 8 basado en el proyecto, además de promulgar otras reformas favorables a los inquilinos. Silver reconoció que se negociaría el contenido del proyecto de ley final.

Con Cuomo, Skelos y Silver leyendo por primera vez del mismo guión sobre la propuesta del límite a impuestos, la lucha pública sobre el contenido del proyecto de ley de regulación de alquiler hace un fuerte contraste. El llamado no específico de Cuomo para “renovar y fortalecer” las leyes no ha inspirado confianza entre algunos legisladores demócratas.

El 1o de junio, miembros del Comité Legislativo Negro, Puertorriqueño, Hispano y Asiático celebró una rueda de prensa para manifestar su frustración con las declaraciones vagas de Cuomo, que no indican cómo revisaría las leyes de alquiler, y su falta de ha­cer las reformas a las leyes de alquiler una prioridad importante. Esta omisión contrasta con sus campañas constantes a favor del límite a los impuestos sobre los bienes, reformas en materia de la ética y la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo.

“Mantennos en nuestras casas y te mantendremos en la tuya”, dijo el miembro de la Asamblea Eric Stevenson (demócrata del Bronx). “Sácanos, y te sacaremos”.

La primer declaración importante de Cuomo sobre las regulaciones de alquiler apareció en un discurso sobre política de dos minutos, difundido por la Internet el 16 de mayo, cuando se manifestó a favor de las regulaciones de alquiler, pero evitó mencionar disposiciones específicas para mejorarlas, como revocar el descontrol de viviendas disponibles. “Por favor, póngase en contacto con sus legisladores estatales para instarles a renovar y fortalecer las leyes de alquiler de nuestro estado”, dijo al final del video, con esperanzas de desviar la atención de su propio papel en el proceso.

En la rueda de prensa del 1o de junio, el Senador Adriano Espaillat (demócrata de Manhattan) sostuvo que Skelos se doblaría si Cuomo ejerciera presión sobre él. “Muhammad Ali dijo, si no crees que soy yo el campeón del mundo de peso pesado, ¿por qué no subes al ring para decírmelo? … No creo que Skelos quiera pelear con el gobernador en este momento”.

Inquilinos acampados retan a Cuomo
Inquilinos activistas aumentaron la presión sobre el gobernador, plantando tiendas en áreas que llamaron “Villas de Cuomo” (Cuomovilles) en diversas vecindades de la ciudad, a partir del 24 de mayo. Las protestas fueron diseñadas para destacar la disminución de vivienda asequible causada por la desregulación de apartamentos. El primer sitio estuvo en el centro de Brooklyn y duró dos días, seguido por Woodside en Queens y Chelsea, la Alcaldía y Washington Heights en Manhattan. Los activistas pasaron la noche en algunos lugares.

A diferencia de otras cuestiones polémicas, Cuomo no tiene ganas de ser percibido como el personaje central en la lucha sobre las leyes de alquiler. Sus lazos con la industria de bienes raíces representan un conflicto con su necesidad de cumplir con su base demócrata en torno a la legislación esencial de alquiler. Puede estar contando con una percepción del Senado como intransigente e inflexible en torno a esta cuestión para bajar expectativas o concertar un acuerdo que incluya algunas medidas a favor de los inquilinos y algunas recompensas para los caseros.

La idea que no se puede hacer al Senado aceptar un proyecto de ley para fortalecer las regulaciones de alquiler no encaja con la imagen de un negociador unívocamente adepto que Cuomo se ha esforzado tanto a cultivar. Crain’s, uniéndose al coro editorial laudatorio, recientemente elogió el “trabajo magistral del Sr. Cuomo” al poner fin al punto muerto de Albany. Cuando se aprobó el presupuesto estatal a tiempo con grandes recortes, muchos expertos dijeron que la cultura de los intratables “tres hombres un una sala” para llegar a acuerdos en Albany (que incluyeron al gobernador, el vocero de la Asamblea y el líder de la mayoría del Senado) se había sustituido por “un hombre en una sala”: Cuomo solo. Consiguió casi todo lo que quería en su presupuesto con pocos compromisos, ninguno de ellos consi­derado significativo.

La lucha sobre las leyes de alquiler es algo que Cuomo quiere que desaparezca. Por eso, el papel de los inquilinos es dejar claro que la cuestión no se va a desvanecer, que de hecho solamente va a crecer, mientras sigamos perdiendo apartamentos por la desregulación. Como siempre, es imprescindible que los inquilinos envíen un fuerte mensaje que estamos dispuestos a luchar por nuestras protecciones de inquilinos.

Al acercarse el plazo para la renovación de las regulaciones de alquiler, el Concejo Metropolitano de Vivienda (Met Council on Housing), junto con otros grupos en la Campaña de Reforma de Renta Real (Real Rent Reform Campaign), está planeando manifestaciones de emergencia en la Ciudad de Nueva York. A partir del lunes 13 de junio, mandaremos autobuses llenos de inquilinos a Albany todos los días. Para informarse sobre los detalles de estos eventos al darse a conocer, llame al (212) 979-0611 o envíe un correo electrónico a active@metcouncil.net.