Make the Road descubre caos y falta de respeto en la Corte de Vivienda de Brooklyn

Exigimos que nos respeten en la Corte de Vivienda”, dice Kimberley Oliver de Flatbush. Ella fue una de más de 100 personas que hicieron piquete fuera de la Corte de Vivienda de Brooklyn el 14 de diciembre, en una manifestación organizada por la coalición de Inquilinos Unidos de Brooklyn (Brooklyn Tenants United).

La manifestación hizo notar la publicación de un informe llamado “La ventaja de jugar en casa: Cómo los caseros están ganando y los inquilinos están perdiendo en la Corte de Vivienda de Brooklyn” (Home Court Advantage: How Landlords Are Winning and Tenants Are Losing in Brooklyn Housing Court), emitido por Make the Road New York (Se Hace Camino Nueva York). El informe destaca que un 85 por ciento de los caseros que se presentan en la corte son representados por abogados, mientras menos de un 10 por ciento de inquilinos lo son. También descubrió “problemas con el ambiente físico, falta de servicios e información y necesidad de más respeto e imparcialidad”. Otros problemas, según la organización, incluyen “servicios multilingües inadecuados, falta de cuidado de niños y limitadas adaptaciones para personas discapacitadas”.

“El ascensor tarda una eternidad y los pasajeros están como sardinas en lata”, dijo Oliver a los manifestantes. “Al llegar al piso que buscas, entras en un mundo de caos total. Hay personas paradas conversando, abogados hablando, oficiales de la corte gritando cosas, la gente no sabe dónde debe estar ni cómo saberlo y las personas mayores y discapacitadas tienen que mantenerse de pie porque no hay suficientes sillas. También puedes percibir el miedo que tienen los inquilinos; oyes a abogados y caseros hablando de dinero, pero no los oyes hablando de las reparaciones que la gente necesita tan desesperadamente”.

La Corte de Vivienda de Brooklyn ocupa el segundo lugar, después de la del Bronx, con respecto al número de casos que tramita, con 12,585 entablados en los tres primeros meses de 2011. Más de un 90 por ciento eran peticiones de desalojo, con 1,049 “acciones HP”, en que inquilinos tratan a forzar a los caseros a hacer reparaciones.

“Para la cantidad de casos que la corte maneja, las instalaciones de Brooklyn son extremadamente inadecuadas”, según el informe de Make the Road. La Corte de Vivienda de Queens, por ejemplo, tiene una sala con 300 asientos, mientras en Brooklyn, las salas están tan atestadas que los inquilinos frecuentemente tienen que quedarse de pie. Los jueces en Brooklyn tienen más casos que resolver, especialmente para las acciones HP. El único juez en Brooklyn asignado a las acciones HP tenía que resolver alrededor de 350 al mes, comparado con alrededor de 150 en Manhattan.

El resultado, dice el informe, es que “se encuentra frecuentemente a inquilinos sin asesoría legal negociando con abogados de caseros en los pasillos….. Ya que las interacciones no son sujetas a ninguna supervisión judicial, se puede convencer más fácilmente a los inquilinos aceptar acuerdos que los ponen en desventaja”. A menudo se llega a estos acuerdos “con los inquilinos literalmente clavados en la pared”.

“La falta de información clara” para inquilinos es el segundo problema más importante mencionado por el informe. Los inquilinos tienen que buscar la sala de la corte a que tienen que ir mirando listados de computadora para averiguar el número de su caso. Estos listados de computadora a menudo son ilegibles. Una vez que lleguen a la sala indicada, frecuentemente encuentran un letrero escrito a mano que dice que se ha movido por ese día. 

Make the Road dice que “observamos docenas de inquilinos entrar en salas de la corte sin los números de sus casos, para ser mandado afuera para que miraran el listado otra vez. Ni los secretarios de la corte ni los oficiales ayudaron a ningún inquilino a encontrar la sala correcta o el número del caso”. Esto es información imprescindible, ya que si un inquilino no se presenta y se inscribe en la sala de la corte apropiada, el caso terminará en un fallo por “incumplimiento”, o sea, tratado como si el inquilino no hubiera aparecido para defenderse contra el desalojo.

Lo tienen aun más difícil las personas que hablan una lengua extranjera. Los letreros más importantes son solamente en inglés, incluido el que dice dónde se puede encontrar un intérprete, según el informe. Es difícil de encontrar los pocos intérpretes de español. Los de chino sólo están disponibles dos días a la semana.

El informe describió el tercer problema más importante como “una cultura de falta de respeto a los inquilinos”. Los observadores de Make the Road dijeron que “comúnmente ven empleados de la corte gritando a los inquilinos sin asesoría legal”, incluido un incidente cuando un empleado de la corte gritó “¿Qué te pasa?” a una mujer que no podía encontrar su nombre en el listado de computadora. 

“Era tan grosera que la mujer empezó a llorar”, dijo la observadora, Maria Elena Khochaiche.

El sistema de “estipulaciones”, los acuerdos formales con los cuales se arreglan los casos extrajudicialmente, también favorece a los caseros, según el informe. Los jueces raramente explican el proceso o “hacen preguntas o investigan los hechos para garantizar que la estipulación sea justa”. Aunque ya no se reserva de manera informal un cuarto para un bufete grande que representa a los caseros, los abogados de los caseros todavía usan espacios oficiales de la corte para negociar acuerdos con inquilinos a puerta cerrada. Junto con el uso de formularios de estipulaciones impresos, esto da a los inquilinos la impresión de que los abogados de los caseros “son parte del aparato de la corte”, dice Make the Road.

 

Recomendaciones

Las recomendaciones del informe incluyen:

  • Mejor información para los inquilinos sin asesoría legal, incluidos letreros claros, explicaciones del proceso escritas y una mesa informativa en el primer piso;
  • Medidas para reducir el hacinamiento y reparación de los ascensores y baños;
  • Intérpretes bien entrenados y letreros en español, ruso, judío, chino, criollo haitiano e italiano, las seis lenguas extranjeras más comunes en Brooklyn;
  • Cuidado de niños gratis;
  • Fotocopiadoras que funcionen y más computadoras disponibles para litigantes sin asesoría legal;
  • Mejores adaptaciones para las personas discapacitadas;
  • Un código de conducta para cómo el personal de la corte debe tratar a los litigantes; y
  • Los jueces deben explicar el lenguaje legal y las consecuencias de estipulaciones y asegurarse de que los litigantes las entiendan. Los jueces deben confirmar que los inquilinos entienden que las estipulaciones impresas no son acuerdos “normales” autorizados por la corte y no deben aprobar estipulaciones que son obviamente parciales.

En noviembre, miembros de Inquilinos Unidos de Brooklyn se reunieron con la Juez Subdirectora Administrativa en Jefe Fern Fisher y Ronald Younkins, jefe de operaciones en la Oficina de Administración de la Corte estatal. Informaron que era un “diálogo productivo”, con la juez Fisher comprometiéndose a proveer información más clara sobre fallos por incumplimiento y estipulaciones.

Sin embargo, el informe sostiene que al fin de cuentas la Corte de Vivienda de Brooklyn debe mudarse a instalaciones más modernas cuando el contrato de arrendamiento de su actual espacio en 141 Calle Livingston se venza en 2014. “Este edificio se ha quedado chico para la población de Brooklyn”, dice Marietta Small, presidenta de la Asociación de Inquilinos de Flatbush Gardens.

 

El casero negligente de la Corte de Vivienda

Irónicamente, el edificio en 141 Calle Livingston es propiedad de David Bistricer, sumamente detestado por ser uno de los peores caseros de toda la ciudad. La ciudad le paga más de $10 millones al año en alquiler para espacios en dos edificios en el centro de Brooklyn, según informó el Daily News en noviembre de 2010.

Bistricer es el casero de Small y Kimberley Oliver. Su compañía, Renaissance Equity Holdings, es el dueño de la urbanización de 59 edificios llamada Flatbush Gardens. Flatbush Gardens tiene más de 3,000 infracciones del código de vivienda municipal pendientes, según la organización de inquilinos, incluidas más de 600 infracciones Clase C (inmediatamente peligrosas). Los trabajadores de mantenimiento han sido víctimas de un paro patronal desde noviembre de 2010, cuando rehusaron aceptar el recorte salarial de una tercera parte de sus sueldos que exigió Renaissance Equity. 

Ese mismo mes, Bistricer mandó cartas a 15 inquilinos de edad avanzada para amenazarles con ser desalojados por supuestamente fumar, beber alcohol y participar en juegos de azar en los pasillos del edificio. Una de ellos, una mujer de 69 años, dijo al Daily News que no había probado un trago en tres décadas.

“¿Cómo puede un casero ser dueño de la Corte de Vivienda?” pregunta Oliver.