No entiendo, mwen pa konprann: Barreras lingüísticas en la Corte de Vivienda

En una ciudad con complejas leyes de vivienda, presentarse en la Corte de Vivienda supone muchos obstáculos. Como destacó un informe emitido en 2011 por Se Hace Camino Nueva York (Make the Road New York) sobre la Corte de Vivienda en Brooklyn, es difícil para una persona normal navegar el sistema sin ayuda; la organización es confusa, los letreros con instrucciones son escasos y la ayuda es difícil de encontrar.  

Si es usted uno de los dos mi-llones de neoyorquinos que tienen un dominio limitado del inglés, estos obstáculos se multiplican. Si se puede encontrar una mesa de información, es poco probable que servicios de interpretación estén disponibles inmediatamente. El informe de Se Hace Camino indicó que aunque se habían puesto letreros diciendo “Hablamos su idioma” en 20 lenguajes, el letrero que indica dónde ir para información acerca de interpretación era solamente en inglés. 

Los inquilinos en la Corte de Vivienda muchas veces están lidiando con serios problemas que se deben resolver inmediatamente, como avisos de desahucio, moho y la falta de calefacción y agua caliente. El proceso ya frecuentemente toma más tiempo de lo que debe, pero las personas que tienen un dominio limitado del inglés se ven forzadas frecuentemente a esperar aún más para conseguir una fecha en la corte cuando un intérprete esté disponible. 

Después de visitar las Cortes de Vivienda en cada condado y ver patrones similares, el Controlador de la ciudad, Scott Stringer, recientemente exigió “una amplia indagación inmediata de las barreras que dificulten el acceso a nuestras cortes de vivienda a los neoyorquinos que no hablan inglés”. En una carta dirigida a la Juez Administrativa en Jefe, Gail Prudenti, instó a poner letreros diciendo “Hablamos su idioma” donde salten a la vista y en más lugares; ampliar el empleo de los Centros de Ayuda; y ofrecer información por escrito en al menos los seis idiomas más comunes en la ciudad, más allá del inglés y español. (En Brooklyn, las seis lenguas extranjeras más comunes son español, ruso, judío, chino, el criollo haitiano e italiano, según Se Hace Camino.) 

Stringer dijo también que es importante dedicar más recursos a hacer disponibles más intér-pretes, tanto dentro como fuera de las salas de la corte. Muchos casos en la Corte de Vivienda se arreglan en negociaciones en los pasillos, y hasta los inquilinos con perfecto dominio del inglés están en desventaja allí, porque muchas veces no entienden las implicaciones de las estipulaciones que firman. 

 “Nueva York es una ciudad glo-bal y nuestras cortes deben reflejar la muy variada diversidad de la ciudad”, dice Afua Atta-Mensah, directora de litigación en el Centro de Justica Urbana (Urban Justice Center). Ya que los demandados en las cortes civiles, como los que enfrentan el desalojo, no tienen el derecho a ser representados por un abogado, es necesario que los que tengan que defenderse solos puedan al menos entender el proceso. 

 

Mia McDonald trabaja en prácticas en el Met Council. Proviene de Houston y ha trabajado anteriormente con las organizaciones sin fines de lucro Acción Te-xas y la Compañía de Desarrollo Económico de Queens (Queens Economic Development Corporation). Es vicepresidenta de los Demócratas Universitarios en St. John’s University, donde estudia tanto economía como gobierno y política.