NYCHA promueve planes de vivienda de lujo para llenar espacios vacíos

La Autoridad de la Vivienda de la Ciudad de Nueva York (New York City Housing Authority, NYCHA) ha pospuesto temporalmente sus planes de arrendar terrenos para vivienda de lujo en ocho urbanizaciones de vivienda pública en Manhattan, pero muy probablemente las propuestas se realizarán antes del fin del año.

“Están decididos a expeditarlos antes de que se instale el próximo alcalde”, dice Kflu Kflu, organizador de vivienda pública en Vo-ces de la Comunidad Escuchadas (Community Voices Heard).

El plan consiste en arrendar estacionamientos, patios de recreo y otros espacios vacíos en los sitios a especuladores que construirán “vivienda 80/20”, un 80 por ciento de lujo y un 20 por ciento por debajo del alquiler del mercado. NYCHA utilizaría el dinero generado para pagar el mantenimiento y reparaciones. La autoridad no ha revelado oficialmente cuáles son los ocho sitios, pero muy pro-bablemente incluirán Douglass Houses en el Upper West Side; Campos Plaza, Meltzer Tower y las Baruch, LaGuardia y Alfred E. Smith Houses en el Loisaida; y dos más en East Harlem. 

Los ocho sitios verán la construcción de un total de 4,000 a 4,500 apartamentos. En las Douglass Houses, esto significará cuatro edificios nuevos. 

NYCHA pospuso su solicitud para propuestas de constructores, que originalmente planeó emitir a mediados de marzo, pero ha empezado a celebrar reuniones con inquilinos en las ocho urba-nizaciones afectadas para decirles sus planes. Con la eliminación de ayuda estatal y la ayuda federal y municipal recortadas drásticamente, la autoridad, que anda corta de dinero (tuvo un déficit de $61 millones en el año fiscal 2012), dice que tiene que encontrar otras fuentes de dinero para ponerse al día de los atrasos en reparaciones . 

“Me parece lamentable, pero no sé qué alternativa tiene [NYCHA]”, dice Victor Bach, analista principal de políticas de vivienda en la Sociedad de Servicio Comunitario (Community Service Society) y coordinador de la Alianza para Conservar la Vivienda Pública (New York City Alliance to Preserve Public Housing). “No hay fondos gubernamentales dis-ponibles”.

El arreglo será difícil de detener, dice Kflu. El Concejo Municipal y las juntas comunitarias locales no tienen ni voz ni voto en la decisión. NYCHA simplemente necesita conseguir el visto bueno del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (Housing and Urban Development, HUD), que requiere que las autoridades de la vivienda “consulten” con los inquilinos si planean arrendar o vender propiedades del sitio de su edificio. 

Teniendo esto presente, los activistas e inquilinos están más enfocados en asegurarse de que las voces de los inquilinos sean escuchadas en el proceso y que puedan negociar lo que Kflu llama “un acuerdo de beneficios para la comunidad”. 

Variarán las preocupaciones específicas según la urbanización, pero incluyen la pérdida de espacios abiertos, qué espacios comunitarios habrá disponibles, qué tipo de tiendas y negocios estarán en los nuevos edificios, si los residentes de las urbanizaciones conseguirán trabajos en estos negocios, si tendrán prioridad para los apartamentos asequibles en los nuevos edificios, si más de los apartamentos construidos pueden ser genuinamente asequibles, la burguesificación del vecindario y hacinamiento en las escuelas. La escuela más cerca de Douglass Houses ya da clases en tráileres, dice Louis Cholson-Brown, co-presidente del comité de vivienda de la Junta Comunitaria 7, y un edificio cercano de 20 pisos abrirá sus puertas el próximo año.

“Obviamente, estamos muy preocupados por el impacto que pueden tener en la calidad de la vida”, dice Lucy Newman, abogada de la Sociedad de Ayuda Legal (Legal Aid Society). Ella dice que se necesita “consultas con sentido“ con los inquilinos, no simplemente una reunión convocada de prisa donde se da a los inquilinos documentos muy técnicos que no han visto antes. 

“Los inquilinos en general no tienen ni idea de lo que está pasando”, dice Cholson-Brown. “La mayoría de las personas que contactamos lo desconocen de todo, que pierden espacios abiertos, pierden un estacionamiento, pierden un patio de recreo”.

Los inquilinos no descubrieron que todo esto estaba pasando hasta el mes pasado, dice, y NYCHA todavía no ha revelado cuáles son los sitios exactos. “¿Puede ser tan drástico el problema de fondos que ellos no pueden tomar dos meses para hablar con la comunidad?” pregunta. 

“Desafortunadamente, las comunicaciones entre NYCHA, los funcionarios elegidos y líderes de los inquilinos han sido bastante limitadas hasta ahora…. Además, muchos detalles críticos, como planos específicos para los sitios, densidades propuestas y recuentos de unidades no se han hecho disponibles para todos los sitios,” según una carta del 20 de febrero dirigida al alcalde Michael Bloomberg y el presidente de NYCHA John Rhea, por parte de la Representante Carolyn Maloney, el Vocero de la Asamblea Sheldon Silver, el Presidente del Condado de Manhattan Scott Stringer, cuatro senadores estatales, tres miembros más de la Asamblea, tres Concejales Municipales y tres presidentes de juntas comunita- rias. La carta también instó a un “robusto proceso de participación comunitaria” antes de cualquier nueva construcción en terrenos de NYCHA y “más transparencia en los planes de desarrollo potenciales y una reconsideración de la conveniencia de los plazos propuestos”.

La autoridad se ha reunido con inquilinos en las Alfred E. Smith Houses y Campos Plaza, en lo que Bach llamó una presentación sofisticada, ofreciendo el miembro de la junta directiva de NYCHA Margarita Lopez, ocho funcionarios de la autoridad de alto rango y tres pantallas de video, una en inglés, una en español y una en chino. Lopez dijo que los apartamentos por debajo del alquiler del mercado en los nuevos edificios seguirán siéndolo permanentemente. La asociación de inquilinos de Campos Plaza apoya la propuesta vigorosamente, pero el líder del grupo de Smith Houses se opone.

“Estamos tratando de asegurar que los residentes y la comunidad en general tengan una fuerte voz”, dice Bach. “Hay maneras en que necesitan movilizarse para que NYCHA no los arrolle a todo vapor. La Ciudad de Nueva York tiene que fijar sus propios estándares para las consultas con residentes”.

Mientras Kflu entiende que el tema es de “fondos, fondos, fondos”, cuestiona por qué se debe construir vivienda de lujo en terrenos de vivienda pública. Él señala que NYCHA paga $75 millones al año al Departamento de Policía, cuando “nadie en Nueva York tiene que pagar a la policía dos veces.” Él sospecha que el motivo fundamental es “la tendencia ideológica global” de Bloomberg y Rhea, una preferencia para soluciones del mercado y propiedad del sector privado por encima del control público.

Rhea dijo a la revista City Limits que aumentar el porcentaje de apartamentos asequibles disminuiría la cantidad de dinero que NYCHA podría conseguir con los arrendamientos, porque los especuladores no reciben un descuento de impuestos adicional para edificios con más de un 20 por ciento de apartamentos por debajo del alquiler del mercado. Además, la definición de “asequible” es muy flexible. En un proyecto para llenar un espacio vacío en un antiguo estacionamiento en las Elliott-Chelsea Houses en la Avenida Novena que abrió sus puertas el abril pasado y es de todo por debajo del alquiler del mercado, alrededor de dos tercios de las 168 unidades se alquilaron por más de $2,000 al mes y estaban disponibles solamente para familias con ingresos de más de $100,000 al año. Menos de una cuarta parte estaban disponibles para familias con ingresos de menos de $38,400 y 45 se alquilaron por más de $3,400.

Rhea también dijo a City Limits que el término “vivienda de lujo” fue “un rollo para crear una guerra de clases, representando a los que tienen con qué pagar la tasa del mercado como ricos y robando”.

La autoridad, que hizo saber planes para tratar de generar ingresos de propiedades “infrautilizadas” en urbanizaciones del “mercado de primera” en diciembre de 2011, probablemente aumentará esta estratagema mas allá de los originales ocho proyectos, así que los inquilinos en otras urbanizaciones “no deben relajarse,” dice Bach. “Muchos especuladores tienen los ojos puestos en terrenos de alto mercado”.

“Esto es solamente la primera oleada”, dice. “Es un problema mucho más grande de lo que parece ahora”