Recuerdos de la activista de vivienda del Bronx Carmen Vega-Rivera, 65

El pasado 15 de diciembre, la activista de vivienda y educadora del Bronx Carmen Vega-Rivera pasó de su vida mortal a su existencia más allá de la mortalidad con sus ancestros. Tenía 65 años.

Carmen estaba dotada de una voluntad inquebrantable y un espíritu invencible, y su vida fue una de altruismo y activismo comunitario ejemplar. Era líder en su edificio, 888 Grand Concourse, y líder en New Settlement Apartments-Acción Comunitaria por Apartamentos Seguros (Community Action for Safe Apartments, CASA). Ayudó a planear e implementar talleres y capacitación sobre los derechos de los inquilinos y con la creación de asociaciones eficaces de inquilinos. Participó activamente en las campañas para reformar la Corte de Vivienda en el Bronx; para conseguir el derecho a asesoría legal para neoyorquinos indigentes enfrentando el desalojo; para conseguir congelaciones parciales de los alquileres y aumentos más bajos de alquileres de la Junta de Renta Regulada (Rent Guidelines Board) municipal; para establecer una Junta de Cumplimiento de Reparaciones (Repair Enforcement Board); y para hacer aprobar las reformas históricas de las leyes de alquileres en la Ley de Estabilidad de Vivienda y Protección de Inquilinos (Housing Stability and Tenant Protection Act) de 2019. Ayudó a elaborar legislación para poner fin a la práctica de caseros de cobrar pagos y recargos ilegales. En CASA, ella fue instrumental en entrenar nuevos miembros del equipo de liderazgo y era una inspiración por sus habilidades de liderazgo y transmisión de conocimientos tanto a los miembros como a los líderes.

En más de cuatro décadas de animar y capacitar a otros a empoderarse a sí mismos, trajo esperanzas a muchos que se creían sin esperanzas y ayudaba a muchos que se creían sin ayuda. Cientos de estudiantes y artistas florecieron bajo su guía y tutoría.

Durante su larga carrera como educadora, fue directora adjunta del Museo de las Artes del Bronx y una destacada vocera a nivel nacional a favor de la educación extraescolar y en las artes. Fundó y dirigió la Atabey Collaborative, que da adiestramiento profesional a organizaciones basadas en la comunidad y educativas. Fue directora de dos programas de ayuda educativa: el Programa Tutorial de East Harlem, que otorga programas de educación, servicios sociales y empleo a miles de jóvenes y familias en East Harlem, y la sección de la Ciudad de Nueva York de Diga Sí a la Educación (Say Yes to Education), la cual actualmente sirve a casi 400 familias en cinco escuelas en Central Harlem y East Harlem. También enseñó en el Henry Street Settlement y fue asesora para el programa trilingüe/bilingüe de la Junta de Educación municipal.

Sirvió en las juntas directivas de muchas organizaciones, incluidas la Fundación Hostos Community College, las Girl Scouts, el Centro por la Educación Colaborativa (Center for Collaborative Education), la Fundación por las Artes de Nueva York y Planned Parenthood de la Ciudad de Nueva York. Ocupó puestos clave en la Alianza por Educación Extraescolar (Partnership for After School Education) y sirvió en varios comités que ayudaron a elaborar el currículo de artes de la Junta de Educación municipal.

De 1983 a 1985, fue miembro delegado en la Misión de los EE.UU. a las Naciones Unidas. También fue miembro de la Alianza Internacional de Pueblos Indígenas (International Alliance of Indigenous Peoples). Los galardones que recibió incluyeron el Premio de Excelencia del Gobernador del Mes de la Historia de la Mujer y el Premio de 50 Latinas Destacadas de El Diario/ La Prensa.

Carmen decidió ser guerrera por la justicia social porque la injusticia y desigualdad le eran repugnantes. Enfrentó cada reto sin saber si saldría victoriosa, pero sabiendo que no sería vencida. Fue una defensora feroz contra el aburguesamiento, el desalojo y la destrucción de las instituciones culturales y la herencia de su comunidad.

Carmen dejó su huella en todos los que tocó –su familia, su comunidad, las instituciones que construyó y apoyaba, y las coaliciones de las cuales era miembro y en las cuales desempeño papeles destacados. Era apasionada, comprometida, resuelta, decidida, impenitente, firme, leal, auténtica, dedicada y entregada. Escogió su camino y lo abrió guiada por las obras de los que aparecieron y lucharon antes de ella. Escogió ser útil y hacer cambios útiles, en vez de ser utilizada y ser herramienta de los que oprimen y sojuzgan. Escogió luchar al lado de los que pueden y por los que no pueden.

La echaremos mucho de menos.

Sin embargo, en su nombre, la lucha tiene que continuar. Debemos decir, como decían los guerreros de liberación en Mozambique durante su lucha por independencia del imperio colonial portugués: “A luta continua, vitória é certa” [la lucha continúa, la victoria está asegurada].

Fitzroy Christian es un líder inquilino en CASA.